jueves, 26 de julio de 2012

Los taiwaneses y sus mascotas

Una de las cosas que sorprende al llegar a Taiwán es el trato que le dan los taiwaneses a sus perros. No sólo los llevan a todas partes, generalmente en brazos, pues las razas pequeñas están de moda o corresponden al tamaño de las casas de este país, sino también en moto o dentro de transportines. Pero no sólo eso, muchos pasean a sus animales dentro de unos carritos, como si de bebés se tratara.



Pero hasta dónde yo sé, los perros nacieron con cuatro patas para caminar. Este trato hacia las mascotas, por muy enternecedor que pudiera parecer, se me antoja también una forma de maltrato, por lo menos psicológico. Yo defiendo que los perros se comporten como perros, esto es que salgan a la calle por su propia pata sin vestir ropa ridícula o cortes de pelo innecesarios (la función de su pelo es protegerles tanto del frío como del calor) y que hagan actividades que les gusten, como oler cosas, correr o jugar, y no viajar pegado a la cadera de su dueña viendo escaparates u observando a la gente comer en un restaurante (en algunos se permiten).



Perro dentro de un restaurante en Ximen
Perro durmiendo en un taller

Sí que es cierto que cuánto más tiempo pasan con sus dueños menos tiempo pasan solas las mascotas que viven en este país, pero creo que, por un lado, las mascotas han sido humanizadas de tal forma que son tratadas como bebés, y por otro, se han convertido a su vez en un objeto de consumo más. Sin ir más lejos, las tiendas de animales colocan en sus escaparates a tiernos cachorros que pueden incitar también a esta compra compulsiva. En cambio, en algunos lugares de España mostrar mascotas en los escaparates es ya una actividad prohibida y sancionable por ley. 




Hay muchos perros de escaparate

El negocio de los complementos para animales está en boga (no confundir con ropa para bebés)...


Las mascotas taiwanesas también visten la camiseta de Jeremy Lin
Cartel de un puesto de corbatas y pajaritas para mascotas en un mercado nocturno

Hay que decir que, por lo general, los dueños son bastante civilizados y las aceras están limpias, no sólo por las campañas de recibir billetes de lotería a cambio de los excrementos de sus animales sino también porque el ayuntamiento pone multas y se ha preocupado de instalar los correspondientes dispensadores de bolsas de plástico. 


Me atrevo a decir que en todo este tiempo no he visto ningún perro que obedezca a su dueño o tenga disciplina como no sea para posar en las fotos, lo normal es ver al perro tirando de la correa, que parece más bien que es él quien saca a pasear a su dueño.

Observando el comportamiento de los taiwaneses uno se da cuenta de que muchos en realidad no sacan a su perro a pasear sino que lo sacan para lucirlo porque no se explican de otro modo las siguientes fotografías. 









Pero no todo es tan bonito. Este trato exagerado a muchos de los perros contrasta con el número de animales abandonados que se ven por la calle, los cuales no tienen la suerte de tener a alguien que les cuide (ni disfrace).



Se estima que el número de animales abandonados en Taiwán es de unos 150.000. En la última década se han recogido más de 880.000 animales y se ha sacrificado casi la misma cantidad. Existen también refugios y asociaciones, como Animals Taiwan, Save Dogs o Sweet Home Rescue, que recogen estos animales y les facilitan la adopción a personas como Jesee Wang, un piloto que ha adoptado a 20 perros. Otros incluso se mudaron a vivir a España, como el caso de Gaby, encontrado dentro de un cubo de basura en Wulai

Por último, también he visto en el autobús un futuro perro guía en entrenamiento, lo mismo que hace la ONCE en España. Para más información y donaciones: Taiwan Guide Dog Association.



(Gracias a Víctor y Rosalía por dejarme utilizar algunas de sus fotos para ilustrar este post).

Un gato durmiendo en un templo

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